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San Miguel de Tucumán,
Argentina |
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TERCERA PARTE
Adquirir el conocimiento de la
Santísima Virgen María |
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ORACIONES PREPARATORIAS
Durante 7 días
1) Letanías del Espíritu Santo
2) Ave Maria Stella
3) 5 Misterios del Rosario |
Oraciones para el tiempo de la preparación
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María es un
misterio
A causa de su
humildad.
Su humildad fue tan grande que no hubo para
Ella anhelo más firme y constante que el de ocultarse a sí misma
y a todas las criaturas, para ser conocida solamente de Dios.
Ella pidió pobreza y humildad. Y Dios,
escuchándola, tuvo a bien ocultarla en su concepción,
nacimiento, vida, misterios, resurrección y asunción, a casi
todos los hombres. Sus propios padres no la conocían. Y los
ángeles se preguntaban con frecuencia uno a otros ¿Quién es
ésta?. Porque el Altísimo se la ocultaba. O, si algo les
manifestaba de Ella, era infinitamente más lo que les encubría.
Por
su grandeza excepcional.
María es la excelente obra maestra del
Altísimo.
Quien se ha reservado a sí mismo el
conocimiento y posesión de Ella.
María es la Madre admirable del Hijo. Quien
tuvo a bien humillarla y ocultarla durante su vida, para
fomentar su humildad, llamándola mujer, como si se tratara de
una extraña, aunque en su corazón la apreciaba y amaba más que a
todos los ángeles y hombres.
María es la fuente sellada, en la que sólo
puede entrar el Espíritu Santo, cuya Esposa fiel es Ella.
María es el santuario y tabernáculo de la
Santísima Trinidad, donde Dios mora más magnífica y
maravillosamente que en ningún otro lugar del universo sin
exceptuar los querubines y serafines: a ninguna criatura, por
pura que sea, se le permite entrar allí sin privilegio especial.
Conocemos a María Santísima como:
-
Criatura de Dios sin pecado original
- Mujer, hija y
esposa siempre fiel
- Madre de Dios.
Siempre Virgen
- Abogada y
mediadora universal. Madre de todos los hombres.
Madre de la Iglesia
- Asunta al
cielo en cuerpo y alma. Reina y Señora de todo lo creado
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Criatura de Dios sin pecado original |
Todos los seres humanos al ser hijos de Adán y
Eva, heredamos de ellos la marca del primer pecado, llamado
pecado original.
En la obra de la redención, Dios apartó
tiernamente a esta criatura celestial, preservándola desde
siempre para que fuera la Madre del Salvador.
Ya que el Mesías no podía nacer de alguien
manchado, pues El siendo perfecto, no podía nacer de algo que no
lo fuera.
Esta característica fue reconocida por la
Iglesia por un dogma que es el de la Inmaculada Concepción
LA INMACULADA CONCEPCIÓN
El Dogma de la Inmaculada Concepción establece que María fue
concebida sin mancha de pecado original. El dogma fue
proclamado por el Papa Pío IX, el 8 de diciembre de 1854, en
la Bula Ineffabilis Deus.
"Declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que
sostiene que la Santísima Virgen María, en el primer
instante de su concepción, fue por singular gracia y
privilegio de Dios omnipotente en previsión de los méritos
de Cristo Jesús, Salvador del genero humano, preservada
inmune de toda mancha de culpa original, ha sido revelada
por Dios, por tanto, debe ser firme y constantemente creída
por todos los fieles."
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- Mujer, hija y esposa. Siempre fiel
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Ella desarrolló su vida aquí en la tierra,
haciendo todo bien, en perfecta fidelidad con su Creador y su
Divina Voluntad.Como hija de Joaquín y
de Ana, o como esposa de José, obró en todo momento,
fielísimamente con sus obligaciones de estado. Aplicando sus
virtudes heroicas, anteponiendo siempre el bien de los demás y
la Voluntad del Padre, antes que su bienestar y derechos.
En cada momento de nuestras vidas,
debemos preguntarnos, ¿Qué haría María en mi lugar? o ¿Qué
habría hecho María en mi lugar?.
Debemos ser otras Marías, debemos
imitar su perfecta fidelidad al plan de Dios.
Ella, como nadie nos ha mostrado que
ha sabido ser en forma perfecta:
Hija de Dios, hija de sus padres
naturales, esposa de José, Viuda, Caritativa con los
necesitados, Madre que entregó a su Hijo por el bien de la
humanidad. Sufrió el destierro, la pobreza, el rechazo por su
hijo, fue sospechada en su pureza...
Dios planificó en Ella y Ella aceptó
todos los sufrimientos de mujer. Para que todos los seres
humanos tanto hombres como mujeres, encontremos en Ella y en su
Hijo Jesús, el ejemplo de humildad, aceptación del dolor y el
Amor a Dios.
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- Madre de Dios, Siempre Virgen |
La Maternidad Divina
El dogma de la Maternidad Divina se refiere a que la Virgen
María es verdadera Madre de Dios. Fue solemnemente definido
por el Concilio de Efeso (año 431). Tiempo después, fue
proclamado por otros Concilios universales, el de Calcedonia
y los de Constantinopla.
El Concilio de Efeso, del año 431, siendo Papa San
Clementino I (422-432) definió:
"Si alguno no confesare que el Emmanuel (Cristo) es
verdaderamente Dios, y que por tanto, la Santísima Virgen es
Madre de Dios, porque parió según la carne al Verbo de Dios
hecho carne, sea anatema."
El Concilio Vaticano II hace referencia del dogma así:
"Desde los tiempos más antiguos, la Bienaventurada Virgen es
honrada con el título de Madre de Dios, a cuyo amparo los
fieles acuden con sus súplicas en todos sus peligros y
necesidades" (Constitución Dogmática Lumen Gentium, 66)
La Perpetua Virginidad
El dogma de la Perpetua Virginidad se refiere a que María
fue Virgen antes, durante y perpetuamente después del parto.
"Ella es la Virgen que concebirá y dará a luz un Hijo cuyo
nombre será Emanuel" (Cf. Is., 7, 14; Miq., 5, 2-3; Mt., 1,
22-23) (Const. Dogmática Lumen Gentium, 55 - Concilio
Vaticano II).
"La profundización de la fe en la maternidad virginal ha
llevado a la Iglesia a confesar la virginidad real y
perpetua de María incluso en el parto del Hijo de Dios hecho
hombre. En efecto, el nacimiento de Cristo "lejos de
disminuir consagró la integridad virginal" de su madre. La
liturgia de la Iglesia celebra a María como la 'Aeiparthenos',
la 'siempre-virgen'." (499 - catecismo de la Iglesia
Católica)
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- Abogada y mediadora universal
-
Madre de todos los hombres
- Madre de la Iglesia |
La
Virgen no puede ser objeto de culto de adoración o latría (la
adoración sólo corresponde a Dios). Pero sí se honra a la Virgen
de una manera especial, a la que la Iglesia llama "hiperdulía"
que es una veneración mayor a la que se da a los santos del
cielo, ellos son objeto de culto de "dulía" o veneración.
Jesús
comienza su obra de redención y salvación a través y por María:
- Abogada y mediadora
universal
Estando
embarazada de Jesús, visita a su prima Santa Isabel y santifica
en el vientre de ella a Juan el bautista.
Luego
en las bodas de Canaa cuando accede a su pedido en favor de los
novios, que se habían quedado sin vino.
La
Iglesia devota de María Santísima espera ya hace muchos años que
el Papa declare este título Mariano como dogma, roguemos a Dios
para que Benedicto XVI reconozca esta dignidad en la tierra para
quien en el Cielo no descansa en las súplicas para beneficio de
sus hijos.
-
Madre de todos los hombres
A los
pies de la Cruz cuando al pedido de Jesús, Juan el apóstol la
recibe como Madre y desde ese día la hospeda en su casa.
-
Madre de la Iglesia
Y
finalmente en Pentecostés, en la venida del Espíritu Santo es
Ella quien preside la reunión con los Apóstoles, en la formación
de la Nueva Iglesia de Cristo.
Todos
estos hechos nos han sido trasmitido desde las escrituras en
ejemplo y devoción de como María, elegida por Dios, intervino
junto a Jesús en la salvación de los hombres. Hoy por gracia de
Dios lo sigue haciendo desde el Cielo, por todos nosotros sus
hijos tan necesitados.
Sigamos
recurriendo a Ella pues otro título que Ella posee en dignidad
por su humildad es de "La omnipotencia Suplicante", o sea, la
que todo lo consigue mientras suplica.
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- Asunta al cielo en cuerpo y alma.
Reina y Señora de todo lo creado. |
La Asunción
El dogma de la Asunción se refiere a que la Madre de Dios,
luego de su vida terrena fue elevada en cuerpo y alma a la
gloria celestial.
Este Dogma fue proclamado por el Papa Pío XII, el 1º de
noviembre de 1950, en la Constitución Munificentisimus Deus:
"Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de
invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de
Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar
benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los
siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar
la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de
toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor
Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y
con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser
dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y
siempre Virgen María, terminado el curso de su vida
terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del
cielo".
Reina y Señora de todo lo
creado
La Virgen Inmaculada ... asunta en cuerpo y
alma a la gloria celestial fue ensalzada por el Señor como
Reina universal, con el fin de que se asemejase de forma más
plena a su Hijo, Señor de señores y vencedor del pecado y de
la muerte".
(Conc. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, n.59).
El pueblo cristiano, movido de un certero instinto
sobrenatural, siempre reconoció la regia dignidad de la
Madre del "Rey de reyes y Señor de señores". Padre y
Doctores, Papas y teólogos se hicieron eco de ese
reconocimiento y la misma halla sublime expresión en los
esplendores del arte y en la elocuente catequesis de la
liturgia.
Al ser Madre de Dios, María vióse adornada por Él con todas
las gracias, prescas y títulos más nobles. Fue constituida
Reina y Señora de todo lo creado, de los hombres y aún de
los ángeles. Es tan Reina poderosa como Madre cariñosa,
asociada como se halla en la obra redentora y a la
consiguiente mediación y distribución de las gracias.
Quiere la Iglesia que oigamos la voz de María pregonando
agradecida a Dios los singulares privilegios de que la
colmó. El Evangelio anuncia el Reino de Cristo, de donde
fluye también el reinado universal de María.
Esta fiesta litúrgica fue instituida por Pío XII, y se
celebra ahora en la octava de la Asunción, para manifestar
claramente la conexión que existe entre la realeza de María
y su asunción a los cielos. La piedad del medievo fue la que
comenzó en Occidente a saludar con el título de Reina a la
Santísima Virgen Madre de Dios, invocándola con las
palabras: Salve, Reina caelorum; Reina caeli, laetare. Dios
todopoderoso, que nos has dado como Madre y como Reina a la
Madre de tu Unigénito, concédenos que, protegidos por su
intercesión, alcancemos la gloria de tus hijos en el reino
de los cielos. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
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¿Cómo
Conocemos a mejor a María Santísima? |
En general, la teología y la
historia de María la Madre de Dios siguen el orden cronológico
de sus fuentes respectivas, esto es, el Antiguo Testamento, el
Nuevo Testamento, los primeros cristianos y los testigos judíos.
1.María
profetizada en el Antiguo Testamento
2.María
en los Evangelios
3.María
en otros libros del Nuevo Testamento
4.Maria
en las apariciones Marianas a lo largo de la
vida de la Iglesia
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