"23.
Dios Padre creó un depósito de todas las aguas y lo llamó mar.
Creó un depósito de
todas las gracias y lo llamó María.
El
Dios omnipotente posee un tesoro o almacén riquísimo en el que
ha encerrado lo más hermoso, refulgente, raro y precioso que
tiene, incluido su propio Hijo. Este inmenso tesoro es María, a
quien los santos llaman el tesoro del Señor, de cuya plenitud se
enriquecen los hombres.
24.
Dios Hijo comunicó a su Madre cuanto adquirió mediante su vida y
muerte, sus méritos infinitos y virtudes admirables, y la
constituyó tesorera de todo cuanto el Padre le dio en herencia.
Por medio de Ella aplica sus méritos a sus miembros, les
comunica virtudes y les distribuye sus gracias. María constituye
su canal misterioso, su acueducto, por el cual hace pasar suave
y abundantemente sus misericordias.
25.
Dios Espíritu Santo comunicó a su fiel Esposa, María, sus dones
inefables y la escogió por dispensadora de cuanto posee. De
manera que Ella distribuye a quien quiere, cuanto quiere, como
quiere y cuando quiere todos sus dones y gracias. Y no se
concede a los hombres ningún don celestial que no pase por sus
manos virginales. Porque tal es la voluntad de Dios que quiere
que todo lo tengamos por María. Y porque así será enriquecida,
ensalzada y honrada por el Altísimo la que durante su vida se
empobreció, humilló y ocultó hasta el fondo de la nada por su
humildad. Estos son los sentimientos de la iglesia y de los
Santos Padres."